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La idea del empresario estadounidense Bill Gates de promover la producción y el consumo de carne sintética para combatir el cambio climático no se cuece del todo y hasta causa preocupación entre muchos sudamericanos, para quienes la res es casi sagrada.???.. en el plato.

En Argentina, Uruguay y el sur de Brasil el consumo de carne vacuna es central en la gastronomía. Además de estar presente en casi todos los platillos diarios, los asados y las parrilladas son escenarios típicos familiares y festivos con hondas raíces culturales y tradicionales.

Los números son bastante claros: el consumo por habitante de carne bovina en Uruguay es de 58,2 kilos en un año, en Argentina de 55, en Brasil de 36 y en Paraguay de 32.

En este contexto, ¿podría entrar la carne sintética en el horno?

Algunas autoridades y especialistas no solo advierten que esta tendría un impacto económico perjudicial en la región, la cual es la mayor productora de carne del mundo con 40 por ciento del mercado internacional (2,9 billones de toneladas), sino que además alertan riesgos para la salud de los consumidores.

Pero otros políticos y empresarios descartan esos temores, e incluso creen que su promoción podría significar una oportunidad para desarrollar la industrialización en esta parte del mundo.

«El impacto de ir contracorriente de la producción de carne natural, a la cual estamos acostumbrados, va a ser nocivo para miles de productores. La cadena de la carne es demasiado importante para América del Sur. Es probable que la brecha entre países pobres y desarrollados aumente aun más», dijo a Sputnik el viceministro de Ganadería de Paraguay, Marcelo González.

DEL LABORATORIO AL SARTÉN

La carne sintética es un producto que se crea en laboratorios a partir de células madre extraídas de músculos de animales junto con otros elementos como suero fetal bovino que son multiplicados.

En 2013 se presentó la primera hamburguesa producida en laboratorio luego dos años de trabajo.

La carne sintética aún se encuentra en una etapa incipiente debido a los altos costos de producción, y representa solo uno por ciento del mercado mundial.

Gates defiende su producción como una alternativa a la ganadería extensiva, señalando el impacto nocivo que tiene esta sobre el ambiente, en especial por la emisión de gases de efecto invernadero.

Según la organización internacional Greenpeace, el 14,5 por ciento del total de esas emisiones causantes del recalentamiento planetario son provocadas por la ganadería.

Pero el presidente del Instituto Nacional de la Carne de Uruguay, Fernando Mattos, en diálogo con Sputnik, defendió la producción ganadera señalando que, según nuevas estimaciones científicas, la contribución del sector a las emisiones de gases de efecto invernadero es bastante menor, de siete u ocho por ciento.

«Además, no se calcula exactamente qué ocurriría si la ganadería no existiera, donde los desequilibrios ecológicos podrían de ser tal magnitud que podrían producirse masivos incendios ya que habría una expansión de la vegetación», afirmó.

RIESGOS EN LA SALUD

Otros alertan posibles riesgos en la salud de los consumidores, ya que es un producto basado en la multiplicación celular acelerada.

El investigador Manuel Collado, del laboratorio de Células Madre en Cáncer y Envejecimiento del Hospital Clínico de Santiago de Chile, advirtió que «se trata de ingerir tejido vacuno que parte de células vivas con capacidad tumoral y mantenidas con factores de crecimiento y agentes con capacidades no testadas para su consumo», en declaraciones a la revista española Quo.

Por su parte, la mágister en Nutrición y directora del Observatorio de Seguridad Alimentaria de Uruguay, María Rosa Curuchet, advirtió, en diálogo con Sputnik, sobre los peligros de productos industriales de este tipo.

«En los hechos, la humanidad ha desarrollado inventos industriales en la alimentación que con los años han tenido impactos muy negativos, uno de ellos son las grasas trans, que buscaron sustituir a la manteca, de la grasa láctea animal, por margarina, que era un aceite hidrogenado. Con los años vimos que las grasas trans tienen un impacto muy nocivo sobre las personas y se está trabajando para erradicarlas», reflexionó.

Consideró que es necesario trabajar en un mundo sostenible donde las dietas sean basadas en el consumo de alimentos naturales y mínimamente procesados.