Seleccionar página

La reunión para definir la continuidad de los «precios máximos» entre funcionarios oficiales y empresarios de la alimentación es uno de esos encuentros que no se suspenden por la cuarentena. Son cara a cara. No hay «Zoom» o «Skype» que valgan. Cada uno lleva sus propios carpetones para argumentar a favor o en contra de la prórroga del congelamiento de los precios de más de 2.300 productos, entre alimentos y artículos de limpieza.

Ese plan, que hasta ahora viene funcionando sin grandes desvíos, salvo con lo que fue la desaparición de las promociones, tiene fecha de vencimiento: el próximo martes 30 de junio. Y tal como sucedió la última vez que se juntaron -hace poco más de un mes- los fabricantes irán con la idea de que no pueden sostener el congelamiento.

En esas carpetas llevarán los detalles de los incrementos en sus costos. Ya sea por incrementos directos de sus insumos o por los ajustes que vienen sufriendo en la logística, por los problemas derivados de la cuarentena.

De parte del Gobierno, las negociaciones están encabezadas por la secretaria de Comercio Interior, Paula Español. La funcionaria suele liderar los controles sorpresa en los supermercados para inspeccionar sin intermediarios el cumplimiento del congelamiento de precios.

Para los empresarios, Español es una funcionaria «inflexible». Al punto tal que, para algunos de ellos, las negociaciones con ella son más ásperas que con Guillermo Moreno. «Nos escucha y tiene buenos modos. Pero… nos viene ganando la pulseada», cuenta uno de los empresarios que ya la visitó varias veces durante el último semestre.

En los pasillos del Ministerio de Desarrollo Productivo admiten que se viene una negociación dura. Pero aseguran que tienen buenos argumentos para volver a estirar los plazos del congelamiento.
Paula Español, secretaria de Comercio, es vista como una funcionaria de
Paula Español, secretaria de Comercio, es vista como una funcionaria de «mano dura» por los empresarios

Uno de los argumentos que escucharán los empresarios refiere a que el Estado, en tiempos de pandemia, es uno de los sostenes del consumo gracias a la asistencia directa que les está brindando a los consumidores y a las empresas para pagar los sueldos.
Te puede interesar
ANSES entregará tablets gratis: ¿quiénes las podrán solicitar y cómo hacerlo?

«El Estado ya pagó una ronda de nueve millones de IFE; otorgó medio millón de créditos a tasa cero y pagó dos millones de salarios el mes pasado y también en junio. Todos esos recursos sirvieron para sostener el consumo, y sostuvieron las ventas de las empresas. Ahora no pueden venir los empresarios a pedirnos aumentos. Si no fuera por el Estado, a ellos les iría peor», comenta un funcionario de primera línea a iProfesional.

Esa misma fuente, que solicita mantener el anonimato, completa: «Todos estamos haciendo un ajuste. La gente -que en la mayoría de los casos gana menos que antes de la cuarentena- y las empresas y comercios, que están en graves problemas. No es lógico que, en este contexto, venga uno de los pocos sectores que pueden trabajar con normalidad y nos pida una mejora de su rentabilidad. Ya habrá tiempo. No ahora».
Los empresarios preparan su argumento

Como los empresarios saben perfectamente que no será fácil argumentar a favor de los ajustes en los precios, también irán a la reunión en Comercio Interior munidos de detalles.

El razonamiento es que en los últimos meses hubo reacomodamientos en las materias primas que compran las industrias, que por ahora fueron absorbidos por los fabricantes.

El dato más fuerte que tienen es que la cotización del dólar mayorista subió casi 17% desde febrero hasta ahora: de $60 a $70 en cinco meses.

Y que varias compañías debieron hacer frente a un encarecimiento de algunos insumos, como los envases de cartón y los plásticos.

Los precios de los alimentos se encuentran sin cambios desde el último 6 de marzo, a pocas horas del comienzo de la cuarentena.
Te puede interesar
Empresarios también quieren pagar aguinaldo en mini cuotas: reclaman un decreto de Alberto

También apuntan a las severas restricciones en el mercado cambiario, que acaba de imponer el Banco Central. Desde Reconquista 266 se apuran por rechazar esos argumentos. Aseguran que los insumos para la industria ingresan sin inconvenientes.

«Ahora bien, no vamos a habilitar un aumento en los precios porque algunas multinacionales no puedan girar divisas libremente a sus casas matrices. No tenemos por qué hacernos cargo de eso», aseguran.

Lo que sí sucedió en las últimas tres semanas, y que lo había adelantado iProfesional, fue lo siguiente: las empresas fabricantes de alimentos eliminaron prácticamente todas las bonificaciones que les otorgaban a sus clientes, como forma de fidelizar una marca o mejorar las ventas de determinados productos.

Esas bonificaciones, la mayoría de las veces, llegan a los bolsillos de los consumidores cuando eligen las opciones para cargar el changuito. Se trata de una estrategia comercial que existe desde hace varios años, y que en las últimas semanas se fue agotando.