Para tomarle el pulso a la carne vacuna se puede observar lo que ocurre en el Mercado de Hacienda de Liniers. Durante la semana pasada se evidenció un fuerte interés por parte de los representantes del abasto minorista y de la industria frigorífica por los mejores lotes, por los cuales llegaron a pagar máximos que alcanzaron los 151 pesos por kilo para los novillitos; los 148 pesos para las vaquillonas; los 145 pesos para los novillos, y 129 pesos para las vacas aptas para carnicería.
Con estos datos, el balance semanal del Índice de Novillo del Mercado aumentó un 8,21% con lo cual la recomposición del precio por kilo vivo propició un cambio de escenario. Se salió del quebranto y se pasó a un punto de equilibrio en los animales que van a faena y consumo. Si bien esto es bueno para el negocio, no lo es para el Gobierno, que sigue de cerca la evolución del precio de la carne y su impacto en la inflación del mes de noviembre.
repunte. El precio del novillo gordo subió ayer 7,5% en promedio en el mercado de Liniers.
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Una de cal y otra de arena para carne y granos
Con los incrementos en la hacienda registrados la semana pasada, lo que se viene es un nuevo aumento en la media res, que el carnicero aplicará esta semana -si es que aún no lo hizo- para cubrirse y no perder rentabilidad ni descapitalizarse en la próxima compra a su abastecedor. Leonardo Rafael, presidente de la Cámara de Abastecedores y Matarifes de la Argentina (CAMYA), precisó que estos aumentos siempre tienen impacto una semana después en las góndolas, pero también es probable que a medida que se van registrando las subas, el carnicero está atento y aumenta los precios de manera escalonada para no perder clientes.
En las últimas dos semanas se confirmaron aumentos de 15 y 20 pesos respectivamente, por lo tanto esa suba de 35 pesos al descargar la media res se transformará en 70 cuando en las carnicerías se fijen los precios al público.
Este incremento no será el último, pero al menos pone casi en equilibrio el negocio de la carne ya que los terneros que en el segundo trimestre del año se pagaron 150 pesos por kilo vivo quedaban muy altos al compararlos con el valor del gordo, que debió hacer el mismo recorrido para que los feedloteros (engordadores a corral) dejen de perder dinero con cada animal que salía a faena. Así fue como por cada tres cabezas que salían de los corrales, sólo ingresaba una.
Según el titular de CAMYA, “actualmente hay hacienda, no hay un problema de faltante”. Sin embargo, varios actores del mercado aseguran que en los próximos 15 días se va a generar un cuello de botella de menor entrada, porque en el momento que había que abastecer los corrales, los números no cerraban. Esos animales son los que, según el ciclo productivo, deberían llegar a faena en las próximas semanas y no lo harán.
Diciembre es un mes complicado también para la carne, porque comienzan los aumentos de precio por una cuestión estacional. La demanda suele aumentar en esta época y sucederá con una baja en la oferta de hacienda.
Ese será el próximo problema, la falta de animales, porque según los tiempos de engorde, varias fuentes del sector coinciden en que ahora comenzará a notarse una disminución en la cantidad de cabezas que irán a faena, por lo tanto se pondrá a prueba la tensión entre la oferta y la demanda. Por un lado, la baja oferta podría impulsar los precios hacia arriba, pero por el otro aparece la gran incógnita, sobre cuál será el comportamiento de la demanda, si convalidará o no los altos precios en un año difícil en para el bolsillo en un contexto de fin de año por demás atípico.
Para contrarrestar esta situación, el Gobierno sigue trabajando en un plan junto a los frigoríficos exportadores para abastecer de asado, vacío y matambre a los supermercados: sería con una cantidad de carne aún no confirmada, que llegaría con precios “populares”.