China es una verdadera aspiradora de carne vacuna. Este año se lleva el 75% del total de los embarques de la Argentina y su poder es tal que no sólo impone el precio de ese alimento sino también condiciones que están complicando el trabajo de los frigoríficos locales.
Desde hace un tiempo, las autoridades chinas comenzaron a controlar la presencia de Covid-19 en la mercadería y encontraron rastros del virus en cargas ya nacionalizadas (es decir que ya habían ingresado a China y habían sido manipuladas allí). Aunque el hallazgo del virus se producía sobre las cajas y no implicaba riesgo alguno en la ingesta de la carne, no se pudo evitar la sanción de varias empresas que durante noviembre quedaron fuera de ese mercado.
En las últimas semanas, los chincos comenzaron a exigir más. “Piden testeos de PCR al personal, que se desinfecten las cajas por dentro y por fuera, y luego en la superficie del container”, contaron a Bichos de Campo empresarios del sector.
También indicaron que “se necesita un protocolo claro, reglas de juego que den previsibilidad al negocio. Todo esto generó sobrecostos y en el mismo tiempo en que antes hacíamos 10 containers ahora hacemos solo uno. Hace falta que las autoridades sanitarias se pongan de acuerdo”.
Además, según analistas, está dando vueltas la versión de que China incluso pedirían el deslistado de las plantas autorizadas a vender a ese destino en aquellos establecimientos en los cuales se hayan detectado casos positivos. Esto dejaría fuera del mercado a muchísimos de los 80 frigoríficos habilitados para vender a China.
Lo que sospechan los empresarios de la carne es que, en realidad, se trataría de una maniobra para controlar el flujo comercial, pero sobre todo para infundir temor entre los operadores y bajar los precios. En rigor, la exigencia y las suspensiones se repiten con toras carnes y otros países.
En efecto, un despacho típico para ese mercado, que integra el garrón y el brazuelo, no se movió de los 5.200/5.500 dólares la toneladas en los últimos cuatro meses, momento en que se dio el incremento de las ventas por la proximidad del Año Nuevo chino, que se festeja esta vez a inicios de febrero.
En este contexto, desde el Consorcio ABC emitieron un comunicado de prensa en el que señalan su “profunda preocupación ante las reiteradas solicitudes de la República Popular de China debido a la pandemia de Covid-19, las cuales no cuentan con aval científico ni epidemiológico y afectan la producción de alimentos cárnicos argentinos”.
“No existe evidencia científica que demuestre que el SARS-CoV-2 se transmita por carne bovina, ni por la superficie de sus empaques”, enfatizaron los frigoríficos exportadores.
Luego vino el reclamo del sector al Senasa para que tome cartas en el asunto: “Se solicita al Senasa mayor firmeza y claridad en la negociación bilateral con China, ya que la implementación de las acciones mencionadas no tiene base científica y por ende no deberían ser aceptadas”.
Tanto es el malestar entre los exportadores de carne con este atropello chino que indicaron que “de ser necesario, se solicita al Senasa que tome las medidas del caso para elevar esta situación a la Organización Mundial de Comercio (OMC)”.