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Miguel Ayala forma parte de la comisión directiva de la Asociación Civil de Productores Agrícolas y Ganaderos del Norte (Apronor) y el viernes pasado, al atardecer, se enteró que una pastura de 100 hectáreas de su campo en Nueva Esperanza, Santiago del Estero, se estaba prendiendo fuego. Fue a muy pocos metros donde tiene junto a su cuñado 600 hectáreas de maíz, que se salvó. El único sospechoso del hecho que tiene por el momento es un hombre que huyó de la escena en una moto cuando vio que había quedado al descubierto.

«No se llegó a quemar el maíz, sino la pastura que está junto al maíz. El fuego fue intencional, pero no tiene nada que ver con lo que pasa en el país. Por ahí hay gente que van (a cometer actos de vandalismo) a campos por otras cuestiones, pero esto es vandalismo, falta de criterio, educación y maldad», le dijo Ayala a LA NACION.

«No se puede prender un fuego de la nada en un campo pegado a un lote de maíz. Es gente dañina que es consciente del daño que está haciendo y lo hace igual», extendió.

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Una de las teorías que maneja el dirigente de Apronor es que la persona que huyó en la moto pudo haber sido un cazador furtivo. Sin embargo, sostuvo que no hay motivos para que genere un incendio. «Todavía no sabemos si eran cazadores o no, solo vimos una persona que salió en una moto con un rifle y prendió fuego a la par del sembrado. No sabemos bien si estaba cazando, no lo pudimos alcanzar», precisó. De lo que no tiene dudas Ayala es que el fuego fue intencional, aunque no lo relaciona con otros casos que se están presentando en el país.

El mes pasado generó fuerte repercusión pública la quema de un lote de trigo del vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Gabriel de Raedemaeker, en Oliva, Córdoba. El fuego quemó cinco hectáreas de trigo recién sembrado y 30 de maíz en pie, cuyas pérdidas ascendieron a más de $3 millones.

En tanto, en Charata, Chaco, la semana pasada productores denunciaron la quema de más de 200 hectáreas de campos con rastrojo de soja, mientras que en la localidad de Roversi, Santiago del Estero, un fuego supuestamente intencional, consumió 4500 hectáreas. De estas se incendiaron 1100 de maíz en pie que causó pérdidas por más de un millón de dólares.

Según contó el representante de Apronor, su cuñado Daniel fue al campo y «de milagro» se encontró con la escena que, de no haber sido controlada enseguida, habría quemado toda la producción . «Cuando huyó ya estaba prendido fuego el pastizal seco y con los días de viento que hubo se extendió enseguida. Afortunadamente, lo pudimos controlar con la ayuda de la gente», contó.

Hasta el momento, el productor no hizo la denuncia porque considera que «es perder el tiempo». Pero ese mismo día la policía fue al campo a constatar que fue real el incendio.

Recién a las 2 de la mañana el fuego pudo ser controlado cuando estaba a poco menos de 50 metros del maíz. Lo lograron frenar con la ayuda de la gente que se acercó.
Por: Belkis Martínez