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De los 56 millones de toneladas que se proyectaban, el clima ajustó la primera estimación maicera a 48 millones. También caen las posibilidades productivas de la oleaginosa: de 45 a 40 millones de toneladas.

Por la sequía, estiman una fuerte caída en las cosechas de maíz y soja y se perderían más de U$S 5.000 millones

Así está la soja en el centro de Santa Fe. Foto: Confederaciones Rurales Argentinas.

La fuerte sequía que se está dando en toda la región pampeana está golpeando de lleno al maíz y a la soja, los dos principales cultivos que se producen en el país y los que mayor cantidad de dólares generan en exportaciones.

Y desde la Bolsa de Comercio de Rosario ya le pusieron cifras a esta merma productiva. De los 56 millones de toneladas que se proyectaban con un escenario normal hace un mes, el clima ajustó la primera estimación maicera a 48 millones. También caen las posibilidades productivas de la oleaginosa: de 45 millones a 40 millones de toneladas.

Así, según los valores actuales, dejarían de ingresar un total de 5.260 millones de dólares: 2.200 millones de dólares en maíz y 3.045 millones de dólares en soja.

Cabe remarcar que la agroexportación ingresó en 2021 US$ 32.800 millones, un máximo histórico, según los datos de la Cámara de la Industria Aceitera (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC).

Y esta proyección se suma a la que hizo este miércoles el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), que también recortó pero no fue tan drástica. Según el organismo internacional, en maíz edujo su estimación de cosecha de 54,50 a 54 millones de toneladas. Y en el caso de la soja, achicó de 49,50 a 46,50 millones de toneladas su proyección.

Campaña maicera

«Esta vez no ocurrió: en el 2021 si hubo un evento de lluvias del 8 al 12 de enero que le daba un punto de giro a la campaña, evitaba los descuentos y llegaba justo a tiempo para cambiar de rumbo al maíz. Por el contrario, 2022 sigue sin lluvias importantes. Ya van casi 30 días sin milímetros significativos que den auxilio: el maíz sigue sufriendo dos golpes de calor que se han sucedido con apenas una semana de respiro en medio», remarcaron desde la Bolsa rosarina.

Temperaturas extremas, baja humedad relativa, días de vientos continuos, una humedad relativa de 10 a 15% y una radiación con valores de watts también extremos son algunas de las variables que se han alineado para poner al maíz de primera contra las cuerdas ya que han predominado en la etapa crítica del cultivo.

El resultado de todo esto es que respecto a lo que se esperaba en diciembre, un escenario que con cierta normalidad hacía posible alcanzar 56 MT, la primera estimación maicera para argentina es de 48 MT. El ajuste mensual ha sido muy fuerte: el descuento es de un14%.

A pesar de haberse sembrado un 8 % más de maíz que en el ciclo anterior, la primera estimación hecha sobre la evolución de los cuadros muestra que habrá 4 Mt menos hace un año atrás. El guarismo tiene en cuenta un total de 7,96 millones de hectáreas sembradas (600.000 ha más) y 1,23 millones de toneladas que no podrán ser cosechadas para grano comercial. «El ambiente de baja productividad deja muy lejos 82 quintales del año pasado: el rinde promedio de la estimación nacional del cultivo de maíz 2021/2022 arroja 71,3 qq/ha», calculó.

Campaña sojera

Problemas en la siembra, crecimiento detenido, lotes regulares y escenario de baja productividad Los retrasos y la severa falta de agua que han sufrido las provincias de Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires y Entre Ríos ponen en duda si podrán sembrarse las 300.000 hectáreas que están pendientes de una siembra total de 16,2 millones de hectáreas.

Si bien hay expectativas por los pronósticos que señalan lluvias para este nuevo fin de semana, las siembras estarán sujetas a la cantidad de milímetros, ya que por el grado de desecamiento alcanzado son pocos los lotes que aún tienen posibilidades.

«La condición de la soja en nuestro país va de buena a mala, como se observa en muchas zonas del centro este de Buenos Aires, sur y centro de Santa Fe, Entre Ríos y centro y norte cordobés. El estrés hídrico de diciembre ha frenado el crecimiento, produciendo aborto de flores, quemado de hojas, muerte de plántulas en las áreas más afectadas y comienza a haber abandono de cuadros», remarcaron. 

«En estas condiciones los rindes se verán resentidos, y si bien es prematuro efectuar una estimación, se descartan los escenarios de alta productividad que hasta hace poco hacían posible pensar en una campaña de 48 Mt.

Por último, la entidad indicó que las condiciones de desecamiento y estrés termo hídrico han sido tan graves en los últimos 30 días que se descarta también la posibilidad de un escenario de normalidad y rindes promedios, lo que arrojaría un horizonte productivo de 45 millones de toneladas y trabajan ahora con una proyección de 40 millones de toneladas.

«Sea que no se concreten las siembras pendientes y/o aumente la cantidad de hectáreas que no valga la pena trillar, estaríamos ante una posible área de cosecha de 15,4 a 15,6 M de ha y un rinde nacional más cercano a los 26 qq/ha que a los casi 29 quintales de promedio de los últimos 5 años de producción de soja en Argentina», cerró.