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La excepcionalidad del coronavirus que ha envuelto al comercio exterior desde el momento cero, parece haber encontrado cierta normalidad en los principales puntos de intercambio comercial en nuestro país. Aun así, quedan baches por cubrir para dinamizar las operaciones de exportación e importación.

Desde la O rganización Mundial del Comercio (OMC) describen que la crisis del Covid-19 ha provocado grandes perturbaciones de la oferta y la demanda en la economía mundial, que están causando inevitablemente importantes trastornos en el comercio.

Los economistas de la OMC prevén que el comercio disminuirá drásticamente en todas las regiones del mundo y en todos los sectores de la economía. «En un escenario optimista, el volumen del comercio mundial de mercancías podría caer un 13% en 2020. Si no se controla la pandemia y los Gobiernos no coordinan las respuestas políticas, la disminución podría ser de un 32% o más «, revela el organismo en su último análisis global.

Al trazar las perspectivas del comercio para 2020, Roberto Azevêdo, director General del organismo internacional destaca dos factores que determinarán la fuerza de la recuperación. Por un lado, la rapidez con que se controle la pandemia, y por otro, las decisiones políticas que tomen los Gobiernos. » Las cifras son feas, no hay cómo negarlo . Con todo, una recuperación rápida y vigorosa es posible. Las decisiones que se adopten van a determinar la configuración futura de la recuperación y el crecimiento», repasa Azevêdo.

Las cifras son feas, no hay cómo negarlo. Con todo, una recuperación rápida y vigorosa es posible.

En el ámbito local, Enrique Mantilla, titular de la Cámara de Empresas Exportadoras de la República Argentina (CERA) , señala que, mientras los gobiernos trabajan para dar una respuesta eficaz a la pandemia, las empresas exportadoras tienen que adaptarse a una caída de la economía global del orden del -4,6%. «Estimamos la caída del PBI en los países desarrollados en -6,7% y para Latam -8%; mientras para China, estimamos un crecimiento del PBI del 1%», dice. En la Argentina, el FMI pronostica una caída del PBI del 9,9%.

El dirigente exportador asegura que hay una gran incertidumbre en relación con el pronóstico sobre el comercio mundial para el 2020. «Se está produciendo una metamorfosis en la demanda y una seria alteración en los mercados de trabajo con alto desempleo que afectan asimismo el nivel de ingresos», declara. «Por otra parte -agrega-, en algunos casos las empresas exportadoras tienen problemas con la cadena de valor y la fluidez de los pagos «.

Según la variación de precios internacionales que analiza CERA, en lo que va del 2020 cayó el precio de las principales commodities: petróleo WTI 42%; aceite de soja 22%; cobre 14%; soja 10%; maíz 16% y trigo 6,3%. A eso se suman los inconvenientes que producen las restricciones financieras con regulaciones «poco equilibradas» como la Nº 7030/2020 del Banco Central de la República Argentina (BCRA) que «afecta a las empresas como sujeto de crédito y le restringe su capacidad para operar eficientemente», apunta Mantilla.

Del otro lado del mostrador, Rubén García, titular de la Cámara de Importadores de la Argentina (CIRA) subraya que «más del 80 por ciento de lo que importa la Argentina va hacia la industria y la producción. Las últimas restricciones crearon un descalabro total del comercio exterior, nadie sabe para dónde disparar, si aumentar precios, ir al dólar blue o directamente suspender la venta «, reclama.

La preocupación de los importadores hoy está concentrada en las licencias no automáticas: » están paradas «, dice García y explica que esa traba responde a la falta de reservas. » Hay muchísima mercadería en el puerto y eso implica costos y pérdidas para los importadores «, dice y advierte que una importante cantidad de empresas recurren a la judicialización .

«En el sector de neumáticos, por ejemplo, hace 3 meses que no sale una licencia», cuenta. Sobre este planteo opina también Leonardo Mercante que representa y comercializa marcas de neumáticos, y considera que se están generando » trabas inútiles con sobrecostos enormes tanto portuarios como aduaneros, con mercadería varada, no se autorizan licencias, y los giros de divisas al exterior se han trabado por todos lados».

El secretario de la CIRA indica que están comenzando a tener problemas con los proveedores. «Las fábricas no quieren activar porque no se les puede girar dinero como anticipo de pagos; tenemos mercadería paga esperando en el puerto, y lo único que hace es generar sobre costos que inevitablemente se trasladan al precio final «.
Digitalización

Siguiendo el pulso de la pandemia y en respuesta a las definiciones del presidente de la Nación, Alberto Fernández, la Aduana les dio prioridad a los productos esenciales, medicamentos y alimentos, principalmente. El mismo régimen se mantiene al día de hoy, pero la actividad encontró cierta normalidad. «El problema que resulta fundamental es el trato que tenemos con las agencias marítimas porque todavía nos exigen documentación presencial, lo que quita dinamismo y más en este contexto con reducción de personal», señala Enrique Loizzo, titular del Centro de Despachantes de Aduana (CDA).

«La Argentina está inserta en el Acuerdo de Facilitación del Comercio; hay que continuar trabajando sobre cuestiones netamente operativas que van a llegar a través de normativas más simples que dinamicen el comercio», opina y reconoce que «en los últimos años la Aduana comenzó a efectuar un trabajo de control inteligente que resulta sumamente importante, sobre todo porque ayudó a la baja de los canales rojos y eso facilita el comercio».

Los datos de la Administración General de Aduanas muestran que, incluso con menos personal trabajando de manera presencial, se mejoraron los tiempos de desaduanamiento, -desde que se inicia un trámite en la aduana hasta que la mercadería es liberada-. Desde el organismo explicaron que esto responde en parte a la menor operatoria de comercio exterior, pero sirve como indicador preciso para saber cómo se desenvolvieron las aduanas de todo el país durante la cuarentena.

En línea con algunos reclamos que surgieron a pocos días de decretarse el aislamiento, desde la Aduana reconocen que inicialmente, los cierres de las fronteras generaron algo de congestionamiento en los pasos fronterizos. «Se generaron distintas interpretaciones respecto de qué se consideraba actividad esencial y qué era lo que se podía hacer y qué no. Pero eso fue algo puntual que pasó en los primeros días y luego se superó», comentó un funcionario de la Aduana.

Y señaló que » lo más importante para dinamizar la operatoria es lograr que algunos trámites que hoy se hacen de manera presencial se puedan hacer totalmente online «.

El organismo, que integra la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) trabaja, por ejemplo, para que la declaración aduanera se realice íntegramente online. Actualmente el registro de esta declaración está informatizado pero la presentación posterior se sigue haciendo de modo presencial.

La oficina pública que conduce Silvia Traverso apunta a la digitalización de los procesos, con la paulatina eliminación del efectivo y la ba ncarización de los pagos en los trámites aduaneros . «Es vital seguir trabajando en el control de la sub y sobre facturación en operaciones de comercio exterior, dándoles las herramientas necesarias al área de Valoración, y trabajando en conjunto con el Banco Central y las áreas de AFIP de Fiscalidad Internacional y de Grandes Contribuyentes», señalaron.
Pandemia y caos

La aparición del Covid-19 encontró a San Miguel, una de las principales exportadoras de cítricos frescos del hemisferio sur, y referente mundial en procesamiento de productos derivados de los cítricos, en el inicio de la temporada. «La campaña de palta en Perú y de cítricos en la Argentina, Perú, Sudáfrica y Uruguay está avanzando, dado que la normativa local la incluye como actividad esencial y por tanto está autorizada a continuar durante la cuarentena obligatoria», cuenta Martín Carignani, director de Asuntos Corporativos y Sustentabilidad.

La empresa, que opera en 4 países, exporta más de 140.000 toneladas de fruta fresca al año entre, limón, mandarina, naranja, pomelo, palta y uva de mesa. En la Argentina procesa más de 270.000 toneladas de cítricos para producir alimentos derivados, como jugos, pulpas, aceites y cáscaras, con destino principal a Europa (47%), América del Norte (30%) y Asia 15%. «En términos generales la cadena logística está funcionando», afirma Carignani, pero aclara que, en algunos lugares puntuales, se han registrado inconvenientes como controles de acceso, restricciones de circulación o documentación para liberar cargas que pueden enlentecer o complejizar la operatoria.

«Estamos redoblando nuestros esfuerzos», explica- en toda la cadena logística y en contacto permanente con todos los transportistas, navieras, puertos, autoridades de control fitosanitarias y terminales; desarrollamos planes de acción para anticiparnos a posibles escenarios y mitigar impactos, a la vez que monitoreamos de forma permanente la situación tanto a nivel interno como en terminales de destino, para responder ágilmente a cualquier inconveniente que pueda surgir».

Scania, que exporta desde Tucumán piezas de cajas de cambio y diferenciales con los que se montan los camiones de la marca, fue la primera terminal automotriz argentina en retomar la producción, el 27 de abril. «La operación del comercio exterior requirió una coordinación especial», cuenta Alejandro Pazos, gerente de Marketing de la compañía. «Durante el período de parada de planta los barcos con insumos importados siguieron llegando al puerto y todo el material debió ingresarse a depósitos fiscales; al momento del reinicio debimos realizar la liberación aduanera de todo ese material y su transporte a nuestra planta en Tucumán».

Luego se coordinó con la empresa de transporte internacional la disponibilidad de camiones para llevar los productos a Brasil, principal destino de sus exportaciones. «En los primeros días hubo bastante confusión», relata Pazos y describe que los camiones que venían de Brasil a cargar eran detenidos en todas las fronteras provinciales y no podían llegar a planta. «Finalmente -agrega-, las reglamentaciones específicas para permitir la exportación fueron comunicándose más extensamente y el flujo de transporte se normalizó.


Por: Ana Belén Ehuletche