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El ataque que sufre desde hace algunos años la producción de carne por parte de ambientalistas, con argumentos de dudosa validez científica, tiene un punto de inflexión en la pandemia de Covid-19. Pese a que la industria de la carne siguió trabajando con normalidad, los niveles de contaminación del planeta disminuyeron notablemente. Nuestro país, además, posee una producción ganadera que propicia la fijación de carbono y posibilita neutralizar las emisiones de otros sectores de la economía. La ganadería argentina no solo no perjudica el medioambiente sino que vuelve sustentable a todo nuestro sistema económico.

Los últimos meses se caracterizaron por el confinamiento general y la reducción drástica de muchas de las actividades del día a día. De todas las líneas de producción afectadas por el brote del COVID-19, la cadena de ganados y carnes se encuentra dentro de las actividades esenciales en esta crisis. Y de hecho continúa brindando y garantizando este alimento emblemático para los argentinos a lo largo y ancho del país. Cuando toda la sociedad atraviesa este difícil momento, con un horizonte incierto en lo sanitario y en lo socioeconómico, el sector cárnico dice una vez más presente y está cerca de la gente, cuidando el funcionamiento de la cadena para poder ofrecer de manera ininterrumpida carne vacuna segura y asequible.

En estos momentos de pandemia la cadena trabaja bajo protocolos, controles y normas del SENASA y el Ministerio de Salud de la Nación en forma coordinada con las diferentes provincias. La responsabilidad es de la cadena en su conjunto. No existe tratamiento ni vacuna contra el Coronavirus. El compromiso social es el único antídoto. Y la Cadena de ganados y carnes está demostrando hacerse cargo de su responsabilidad y compromiso social una vez más.

Bienvenida esta posibilidad que se le presenta y que está aprovechando, ya que durante los últimos años el sector de ganados y carnes viene siendo epicentro de debates públicos en el mundo, catalogado como uno de las principales causantes del cambio climático. Precisamente otra de las caras de esta pandemia ha revelado que la cadena de ganados y carnes no es ni de lejos una de las principales causantes de ello.

El continuo castigo que sufre desde hace unos años la producción de carne vacuna, particularmente a nivel internacional, por parte de diferentes instituciones, organizaciones y movimientos, con planteos ideológicos y con argumentos de dudosa validez científica podría tener un punto de inflexión, en función de las evidencias de mejoramiento ambiental, aun cuando las vacas de todo el mundo, han seguido haciendo su trabajo en plena pandemia.

La pandemia y su revelación en la emisión de GEI

Cuando se analizan los datos de los niveles de contaminación durante la cuarentena obligatoria sufrida por el mundo entero, los registros de organizaciones como la Agencia Espacial Europea o la mismísima NASA demuestran que durante los últimos meses los niveles de contaminación del planeta han caído de manera formidable.

Concretamente, desde los momentos previos a este mundo en suspenso, la NASA ha dimensionado un descenso entre el 20% y el 30% de las emisiones de emisiones de dióxido de nitrógeno en países como Italia, China y EEUU donde el covid 19 complicó el normal funcionamiento de plantas de energía, buena parte de la industria y afectó mucho el normal desenvolvimiento del transporte. (Fig 1).