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Al rechazo del “Fondo Estabilizador del Trigo” por parte de los molinos grandes nucleados en FAIM, se sumaron las pequeñas y medianas empresas del sector integradas en Apymimra, que también rechazaron de forma contundente el fideicomiso que impulsó el secretario de comercio interior Roberto Feletti para subsidiar el consumo interno del producto.

Oscar Marino, titular de Apymimra, recordó ante Bichos de Campo que cuando fueron convocados por el secretario Feletti para tratar el tema, le plantearon sus objeciones porque la herramienta “no cumple con sus objetivos, que sería el de supuestamente ayudar a los sectores más vulnerables en el consumo de pan”.

Eso porque –según explicó Marino– la molinería “no es formadora del precio del pan porque se trata de un insumo que tiene baja incidencia”. Y añadió que “es mucho más efectivo ponerle el dinero en la tarjeta Alimentar o bien crear un mecanismo similar para subsidiar a los consumidores que lo necesitan”.

Marino hizo hincapié en la mala experiencia que se vivió en el pasado cuando la intervención del entonces secretario Guillermo Moreno estableció un pago de compensaciones que generó muchas distorsiones en el mercado argentino, además de terminar con deudas que luego derivaron con juicios contra el Estado que siguen abiertos hasta la fecha.

“En las experiencias con la ex ONCCA nos fue mal porque terminaron no pagando, cambiando la fórmula (del subsidio) y el último saldo de deuda lo diluyeron con bono por un valor del 30% de la deuda e incluso hay empresas que están en juicio con el Estado por esto”, remarcó.

Pero además existe un tema financiero que hace imposible la participación de las pymes en el fideicomiso, dado que “proponen que vendamos por debajo de los costos, financiando al consumo para recibir en algún momento un subsidio, cuando no tenemos espalda ni capacidad financiera” ante eventuales retrasos en el cobro de la compensación.

Marino dijo que “además vemos que se convirtió este fideicomiso en un mecanismo con otros objetivos, porque, además de subsidiar a la harina 0000, subsidiaría a otros productos como las harinas integrales, premezclas, etcétera, que son comercializados por grandes empresas, En definitiva, este mecanismos implica que el sector ponga a disposición del Estado cifras millonarias, que la molinería no puede afrontar, para favorecer a algunas grandes empresas del sector y perjudicar a las pymes”.

Además de Apymimra, otra entidad molinera que integra a mediadas empresas –la Cámara de Industriales Molineros (CIM)– también manifestó su rechazo al “Fondo Estabilizador” al considerar que el mecanismo “no habrá de conducir a obtener los resultados para
el cual ha sido diseñado”.