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La firma Biofarma S.A., con más de 35 años de trayectoria en el sector de la nutrición y sanidad animal, inauguró su propio Centro Experimental de Nutrición Animal (CENAB) para realizar experimentaciones con distintas formas de alimentación intensiva en bovinos. Se encuentra ubicado a 15 kilómetros de Jesús María, en Córdoba, y permite la convivencia de tres actividades: la capacitación, la investigación y la producción.

De manera novedosa, Biofarma instaló en este centro un espacio destinado a la capacitación de jóvenes profesionales –ingenieros agrónomos, veterinarios e ingenieros zootecnistas-, para que amplíen sus conocimientos en la alimentación intensiva. Gracias a los convenios generados con universidades nacionales y extranjeras, los jóvenes pueden instalarse allí durante tres meses y enfocarse en aspectos prácticos de la actividad.

En cuanto al área destinada a la investigación, el CENAB cuenta con cuatro módulos independientes para la realización de estudios particulares. Uno de ellos es un galpón techado con 28 corrales de hasta diez animales cada uno, con pisos ruber slats y una balanza móvil que permite hacer pesajes sin trasladar a los animales.

El segundo módulo cuenta con diez corrales y comederos inteligentes, que facilitan la medición particular de cada individuo. Permite por ejemplo la realización de pruebas de consumo residual en reproductores.

El tercer módulo cuenta con 28 corrales, con capacidad para 20 animales cada uno, que funciona como un pequeño feedlot. El último módulo tiene 24 corrales, con capacidad para 50 animales, destinados a los ensayos de alimentación restringida.

El sector de la investigación se completa con un sector en la planta de comidas que tiene un mixer estacionario y un carro distribuidor.

En lo que respecta a la producción, se diseñó un juego de corrales tomando como referencia los modelos aplicados en universidades internacionales como las de Nebraska y Minnesota en Estados Unidos. Allí se creó un espacio de 50 corrales de engorde para 11.000 cabezas en su primera etapa, y 50 metros de frente para un comedero.

El CENAB cuenta con una planta de acopio y procesamiento propia en donde se produce el alimento. La misma cuenta con un molino a martillo, un banco de quebrado de ocho rolos con capacidad de 40 toneladas por hora, y una maquina de rolado a vapor. Los depósitos tienen espacio para almacenar 6000 toneladas de grano húmedo y 12.500 de alimento seco.

Los corrales centrales se encuentran elevados, a 4.40 metros del piso, y están acondicionados para juntar la bosta. También tienen una red de riego para reducir el estrés térmico de los animales. El bloque permite juntar el agua acumulada y llevarla a una represa de decantación. Eso alimenta un biodigestor que produce biogás, utilizado para alimentar la caldera que se usa en el rolado de maíz, y un grupo electrógeno que le da energía al predio en general.

“El biodigestor alimenta un equipo de ‘steam flakes’ o rolado al vapor, que en la actualidad es único en Argentina. El mismo aporta una diferencia importante en la mejora del maíz, aportándole digestibilidad, y humedad, lo que lo convierte en un producto muy seguro, además de evitar el proceso de acidosis en la hacienda”, señaló Marcelo Vilosio, vicepresidente de Biofarma.

Los excedentes de biogás son comercializados, y por día se obtienen además diez toneladas de fertilizante orgánico que regresa al sistema para reemplazar a los fertilizantes químicos.