Seleccionar página

Al momento de escribir esta columna no se había publicado el informe mensual de oferta y demanda del USDA. Hecha esa salvedad, los mercados de soja y de maíz en Chicago vienen siguiendo la impronta bajista que le imprimen los fondos de inversión cuando se ven obligados a cancelar sus posiciones de compras futuras. Esto sucedió en la semana previa al vencimiento de la posición futura julio, con bajas en los precios de ambos granos y con la posterior recuperación cuando los fondos ya habían cancelado sus posiciones. Lo mismo sucedió la última semana de agosto y la primera de septiembre.

En el lapso de dos semanas los fondos posicionados en soja vendieron un total de 1.671.000 toneladas, quedando su posición comprada abierta en 8.955.000 t. En el caso del maíz, los fondos achicaron su posición comprada vendiendo 1.679.000 t. En ambos casos la posición cancelada se concentró en el mes de septiembre, en momentos previos a su vencimiento.

Desaparecida la presión vendedora de los fondos el mercado comenzará a toma en cuenta los reales factores de oferta y demanda que pudieran afectar, en primer lugar, el balance de soja y maíz en los Estados Unidos.

Analizando en detalle cada producto, la soja viene siendo afectada por una prolongada sequía que involucra al 40% de toda la soja sembrada en Estados Unidos. En una gira efectuada por productores locales en el Estado de Minnesota concluyeron que los cultivos de soja, muy afectados por las condiciones de sequía, podrán adelantar su cosecha en por lo menos 15 días. Cuando una cosecha se adelanta es un síntoma de rindes menores, ya sea por menor llenado de chauchas y formación de granos, o por aborto en la floración que disminuyeron el número de chauchas y granos por planta. Esta situación puede ser la punta del iceberg, si el mismo efecto de baja de rindes por la sequía se extiende al resto de los estados del medio oeste.

En el caso del maíz, la situación es distinta. En la misma recorrida, los cultivos mostraron un potencial productivo mucho mayor al inicialmente estimado. Esto fue anticipado por el último Profarmer Tour realizado en agosto, donde ya informaban que el estado de los maíces no era coincidente con el fenómeno de sequía de la región.

Esta situación puede llegar a generar un comportamiento totalmente distinto entre la tendencia de los precios de la soja y del maíz. La soja no resiste una potencial baja en la producción, pues estamos en el más ajustado y crítico balance de oferta y demanda interna en EE.UU. en toda la historia. Sin embargo, en el plano externo la soja ha sufrido una sustancial baja en la demanda reflejada en la caída del comercio global y esto actuó como factor bajista , o impidió la suba esperada en el mercado.

Datos a tener en cuenta: la demanda global de soja se redujo en los últimos meses ante el ajustado balance en EE.UU. y la baja en volumen de la molienda de China. El comercio mundial de poroto junio/agosto se estima en 35,9 millones de toneladas, con una baja de 8,8 millones respecto del año anterior. Con EE.UU. reduciendo en 5,6 millones de toneladas sus exportaciones.

Hay una firme demanda de harina, con exportaciones en junio/agosto de EE.UU./ Brasil/argentina por 16,2 millones de toneladas, 1 millón más que en 2020. Esto actúa como factor esperanza que puede llegar a sostener el mercado, principalmente en la Argentina, primer exportador mundial de harina de soja.

Los cultivos de maíz en EE.UU. mostraron un potencial productivo mucho mayor al inicialmente estimado La demanda de soja se redujo en los últimos meses, pero hay un firme interés por la harina de soja