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En enero de 2021 el precio promedio por litro de leche pagado al productor se acercó bastante a los 23 pesos (fue de 22,74 pesos), lo que significa una mejora de nada menos que 6% respecto de diciembre, de acuerdo a los datos difundidos por el Ministerio de Agricultura.

El pronunciado salto -por arriba de la inflación mensual- responde a que entramos en el período del año de menor productividad en los tambos, que es consecuencia de los efectos del calor sobre la condición corporal de las vacas. Entonces a las industrias se les complica hacerse de la mercadería necesaria para fabricar los productos de consumo masivo.

Pero la mejora de los valores al productor se ve limitada por la política de control de precios que impulsa y profundiza el Gobierno: el dinero que entra a la cadena por el otro extremo no alcanza a cubrir los costos de los tambos y también complica a las industrias.

El consultor Marcos Snyder dijo que, a pesar de esta suba, “el valor promedio está de 2 a 4 pesos por debajo del costo de producción, que fue definido por el INTA en 24 pesos en diciembre y hoy se encuentra entre 25 y 26 pesos. El precio debería ser de 27 pesos por litro para empezar a ganar algo”, aclaró.

En términos interanual, es decir contra enero de 2020, los precios de la materia prima registran una mejora de 32%, no está lejos de la inflación acumulada pero sí de los costos de producir leche. Es que los granos se dispararon en el último año en el mercado mundial, con subas que rondan el 90/100% y esta actividad tiene la mayor parte de sus insumos dolarizados.

Snyder agregó que “la política de precios del gobierno complica el ingreso de dinero a la cadena y la transmisión de la industria al productor. Se debería permitir un aumento a salida de fábrica, porque hoy toda la cadena pierde plata”.

Recientemente Bichos de Campo replicó un estudio que indicaba que el año pasado la cadena lechera perdió 5.700 millones de pesos, por este desfasaje entre ingresos y gastos.

En tal sentido, referentes de la industria láctea indicaron que si el 2020 fue muy complejo este año no arrancó de la mejor manera, por lo que continúan reclamando medidas que le devuelvan competitividad y rentabilidad  a las fábricas.

Ercole Felippa (foto), presidente del Centro de la Industria Lechera (CIL), dijo que “no tenemos la posibilidad de fabricar otra cosa que no sean lácteos y estos controles de precios atentan contra la rentabilidad de las compañías y a la larga no generan los resultados adecuados”.