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Perfil – Buenos Aires – CABA – 11-02-2020
 El nuevo coronavirus surgido en la ciudad china de Wuhan aún no llegó a América Latina pero la crisis sanitaria ya se vislumbra como otro escollo económico para la región, dicen los especialistas. Con decenas de millones de personas confinadas en sus casas, varias provincias industriales paralizadas y severas restricciones al transporte, la demanda de China tenderá a disminuir y eso impactará en el comercio exterior, señalaron analistas y organismos internacionales.

Para América Latina, que viene creciendo menos desde hace cinco años y se estancó en 2019, la crisis china se suma a los retos de la reactivación económica de países altamente dependientes de las compras o inversiones de Pekín, porque China es el mayor socio comercial de Chile, Perú, Brasil y Uruguay y uno de los principales para otros países, entre ellos Argentina.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ya incluye la epidemia entre los retos que se insinúan en el horizonte de las economías latinoamericanas: «Algunos riesgos nuevos han aparecido, incluyendo la potencial propagación global del coronavirus», escribió el 29 de enero Alejandro Werner, director del departamento del Hemisferio Occidental del FMI en el blog de la entidad. La epidemia «podría afectar significativamente la actividad económica mundial, el comercio y el transporte», advirtió Werner en un análisis de las perspectivas de la región.

Cobre y frutas

Chile y Perú, países altamente dependientes de sus ventas de cobre, ya sufren porque desde que se disparó la epidemia en la tercera semana de enero el precio del metal perdió un 10%. «De seguirse desarrollando negativamente el coronavirus, pronto veríamos una disminución de las inversiones en el Perú, una menor demanda de productos y servicios y podríamos crecer menos que en 2019 [se estima 2,2%] lo que ya estaría rozando con una recesión», advirtió el analista económico Ricardo Valcárcel.

China recibe anualmente el 26% de las exportaciones de Perú y el 65% de toda la producción de cobre peruano tiene como destino el gigante asiático.

Chile, mayor productor mundial del metal rojo, está pendiente de la normalización del transporte internacional pero asegura que por el momento los envíos no han tenido complicaciones. «Respecto a los embarques de cobre a China no hemos advertido alteraciones a las operaciones comerciales», dijo la Comisión Chilena del Cobre.

Pero China, que recibe algo más del 30% de las exportaciones chilenas, sí está generando problemas en otros rubros de producción del país. Sus envíos de frutas como cerezas, nectarinas y arándanos están varados debido a que Pekín extendió hasta la semana entrante las vacaciones del Año Nuevo Lunar y los puertos están sin operar.

Citado por AFP, Jorge ORyan, director del orgamismo de fomento del comercio Prochile, dijo que la extensión del feriado en China y el confinamiento de millones de personas hizo caer la venta de alimentos. «También hay una disminución en el consumo de productos considerados de lujo, como el vino y frutas empaquetadas para regalo», agregó.

Insumos y carne

En Brasil, las empresas se están preparando para una posible falta de componentes para bienes industriales debido al impacto de la crisis sanitaria china en las cadenas de abastecimiento de productos electrónicos. Ante la eventual falta de insumos chinos, varias empresas brasileñas están considerando reducir su ritmo de producción, según medios de prensa.

China es el principal cliente y proveedor de la mayor economía latinoamericana. El año pasado fue el destino del 28% de las exportaciones brasileñas y a la vez casi el 20% de lo que Brasil importó llegó de China.

Argentina, en tanto, tiene a China como un gran cliente de su producción agrícola pero hasta el momento no parece haber sido impactada. El año pasado, China compró el 70% de la de carne vacuna argentina; algo más de 400.000 toneladas. Esa cantidad supera en 50% las ventas del año anterior.

Ernesto Fernández, director de la cámara de comercio Argentino-China, dijo que no se advierte una merma de las exportaciones pero indicó que podrían surgir complicaciones logísticas. «El problema puede ser cuando los barcos lleguen a China, que haya personal para descargar», dijo Fernández y agregó que ninguno de los puertos de destino está cerca de la zona de mayor propagación del coronavirus.

La economía china, en declive

La epidemia tendrá un fuerte impacto sobre la economía china, aunque el daño será temporal, según la agencia S&P Global Ratings, que recortó al 5% su previsión de crecimiento para la segunda economía mundial en 2020, frente al 5,7% que anticipaba antes del brote, aunque confía en que la actividad en China rebotará con fuerza en 2021.

En este sentido, la agencia confía en que el crecimiento del PIB de China crecerá el próximo año un 6,4%, muy por encima de su proyección del 5,6% antes del brote de la enfermedad, sobre la que espera que el virus sea contenido para marzo de 2020. «La mayor parte del impacto económico del coronavirus se sentirá en el primer trimestre, y la recuperación de China estará firmemente establecida para el tercer trimestre de este año», dijo Shaun Roache, economista jefe de Asia Pacífico para S&P Global Ratings.

La economía china alcanzó en 2019 un volumen de 99,08 billones de yuanes (13 billones de euros), lo que representó un crecimiento anual del 6,1% para la segunda mayor economía mundial, frente al 6,6% de 2018, registrando así su ritmo de expansión más débil desde 1990, aunque en línea con el objetivo previsto por Pekín, que esperaba un aumento de la actividad de entre el 6% y el 6,5%. «Si el virus no logra ser contenido, el impacto económico podría aumentar exponencialmente y tener implicaciones para el rating (de China)», advierte la calificadora de riesgos.