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El Gobierno nacional aceptó desactivar por completo las limitaciones a las exportaciones de maíz, de cualquier tipo y color, y conciliará con el sector privado otras herramientas para prevenir problemas de abastecimiento de ese grano en el mercado local. Es la promesa que se llevaron los representantes del Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) que este martes se reunieron con los ministerios de Economía, Agricultura y Desarrollo Productivo.

Este acuerdo debería poner fin a una nueva etapa del boludeo al que sometió el kirchnerismo a los productores. Este capítulo parece haber terminado ahora porque tampoco quedarán efectivos los cupos diarios de 30.000 toneladas de maíz que Agricultura había incorporado como factor sorpresa el domingo a la medianoche, cuando anunció que liberaba las exportaciones pero al mismo tiempo las sujetaba con esa limitación. Es uno de los puntos claves del acuerdo al que se llegó.

En un comunicado oficial, el Ministerio de Agricultura evitó decirlo de ese modo, pero lo dijo. Así se informaron los puntos del acuerdo:

  • Sustituir el límite de 30.000 tn diarias de exportación por un monitoreo del saldo exportable para llegar al empalme de cosecha sin tensiones, con el compromiso del sector privado.
  • Consensuar un acuerdo de largo plazo con los sectores consumidores y proveedores de maíz, en sintonía con el Programa Nacional Precios Cuidados, en la que se hablo como ejemplo de la constitución de un Fideicomiso de larga duración como solución estructural y método de desacople entre el mercado internacional y el de abastecimiento a transformadores de maíz.
  • Proveer de la herramienta FOGAR a los fines de garantizar la cobranza de los vendedores de maíz en tiempo y forma, lo que impactara en el componente riesgo.
  • Proveer y fomentar la herramienta de Warrant.

El pacto incluye la invención de un nuevo jugador: La mesa intersectorial del maíz. Este espacio se creó la semana pasada, cuando dentro del CAA se comenzaron a barajar alternativas para convencer al gobierno de Alberto y Cristina de desistir de estas intervenciones, que son deploradas por todo el arco productivo. La Mesa está conformada por más de 32 entidades de la cadena que también forman parte del CAA. Su objetivo será trabajar y monitorear el mercado para “darle mayor previsibilidad a las necesidades de cada sector involucrado en temas como abastecimiento interno, precios y comercialización”.

De la reunión participaron con Basterra y representantes del equipo económico participo la plana mayor de del Consejo Agroalimentario, que el jueves ya había mantenido negociaciones con Basterra (prácticamente en los mismos términos que ahora), pero luego se decepcionó cuando el domingo por la noche el gobierno alteró su promesa e incorporó el cupo diario de 30 mil toneladas. Estuvieron el presidente de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, José Martins; el de CIARA-CEC, Gustavo Idígoras; el del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas, Roberto Domenech; el coordinador de la Mesa de las Carnes, Dardo Chiesa; y el vicepresidente de Coninagro, Elbio Laucirica. No estuvo Alberto Morelli, de Maizar, que estaba más que molesto con tanto manoseo por el lado del gobierno.

Y es que, recapitulemos:

  • El 30 de diciembre Agricultura suspendió la recepción de nuevas DJVE (Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior) para el maíz “disponible” (de la vieja cosecha) por enero y febrero, argumentando que había peligro de desabastecimiento.
  • El martes 5 de enero la Mesa de Enlace, sorprendida por la medida y el regreso de las intervenciones a los mercados, decidió lanzar un paro entre el lunes 11 y el miércoles 13.
  • El jueves 8 hubo una negociación entre el CAA y el  ministro Basterra para tratar de desactivar la veda exportadora. Se concilió más o menos los mismos puntos que ahora se aprobaron.Incluso se anunció este inminente acuerdo en un comunicado oficial.
  • Como no hubo novedad ni se habilitó el Registro de DJVE en Agricultura, el domingo 10 los ruralistas ratificaron el paro desde esa misma medianoche.
  • Justo a las 00 horas, el Ministerio de Agricultura rehabilitó las exportaciones de maíz, pero a la vez impuso este extraño cupo de 30 mil toneladas, que es lo mismo que mantener las exportaciones reguladas.

En el documento difundido estar tarde no figura, pero existe por ahora un acuerdo con los exportadores para que en lo que queda de la campaña 2019/20, es decir entre enero y febrero, no realicen exportaciones del maíz disponible por más de 2 millones o 2,5 millones de toneladas. De esa manera, quedaría otro tanto para el mercado local y no debería haber sobresaltos.

“Estos encuentros nos permiten continuar avanzando en compatibilizar los intereses privados con la necesidad del Estado de garantizar los bienes esenciales en todo el territorio nacional”, destacó Basterra al término del encuentro. Allí hubo representantes de otras carteras que se vienen reuniendo periodicamente con el CAA, en busca de una ley marco para activar más inversiones y exportaciones del agro. Estuvo el secretario de la Pequeña y Mediana Empresa, Guillermo Merediz, la Subsecretaria de Programación Regional y Sectorial del Ministerio de Economía, María Grosso.

“Para el gobierno nacional es prioritario desacoplar los precios internos de la dinámica de los precios internacionales, al tiempo que podamos seguir fortaleciendo el desarrollo del sector y las exportaciones. Desde el Ministerio trabajamos para encontrar las mejores herramientas que nos permitan crecer con ese doble objetivo”, expresó el ministro.

En este contexto se enmarca la única propuesta superadora a la veda exportadora que surgió desde el Estado: crear un fideicomiso que pueda financiar la compra del maíz necesario para el consumo interno, que es apenas el 30% del que se produce en la Argentina. Sería algo así como un fondo anticíclico. Pero no hay nada todavía demasiado claro. Se analizará en próximos encuentros.

“Lo primero que tenemos que destacar y celebrar es la voluntad de diálogo que es lo único que construye en este país: dialogar, proponer y llegar a acuerdos”, concedió en representación del CAA su coordinador, José Martins. Hay tres entidades de la Mesa de Enlace incorporadas a ese espacio que, con este episodio, quedó al borde de la implosión. El retroceso del gobierno permitirá la búsqueda de una agenda superadora para la política agropecuaria.

Por lo menos hasta que el diablo, como sucedió ahora, vuelva a meter la cola y comience a boludear nuevamente a la gente que produce en este país.