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Más allá de la soja y la carne que la Argentina ya le vende a China, el país tiene potencial para ampliar en casi 5800 millones de dólares la colocación de productos de la agroindustria en ese mercado. 

Así lo sostiene un informe de la Gerencia de Estudios Económicos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires y la Fundación INAI. 

La Argentina exportó entre 2014 y 2016 a China 3606 millones de dólares en porotos de soja, carne bovina, tabaco, moluscos, despojos de carne aviar, entre otros productos. 

El informe consideró ese período porque, según los técnicos que lo hicieron, en ese lapso todavía no estaba la guerra comercial entre los Estados Unidos y China. 

«Es el período de base más cercano posible -sin guerra comercial- para un análisis de comercio potencial», explicaron a LA NACION. 

En rigor, según las entidades, la Argentina tiene potencial para colocar en China mercadería por otros US$5749 millones. 

¿Con qué productos? De acuerdo a la Bolsa de Cereales porteña y a la Fundación INAI, eso sería posible con maíz, trigo, biodiésel, aceite de girasol, cebada, papas preparadas, sorgo, vino, leche, quesos, entre otros productos de la agroindustria. 

El reporte indica que para lograr eso el país debe seguir con la agenda de apertura de mercados que llevó adelante en los últimos años. Con el gobierno anterior se abrieron más mercados para la carne vacuna a China e inclusive carne de cerdo y harina de soja, además de otros productos como cerezas y arándanos. 

Quesos, otro producto con potencial para exportar a China Quesos, otro producto con potencial para exportar a China 

«En principio, la Argentina debe continuar con los esfuerzos que se han venido desarrollando en los últimos años, tanto públicos como privados, que han fortalecido los vínculos bilaterales y abierto posibilidades de negocios. Entre ellos, cabe destacar la apertura de mercados, a través de la firma de protocolos sanitarios y fitosanitarios, los avances en la aprobación de eventos biotecnológicos, la firma de instrumentos como memorandos de cooperación, las misiones comerciales, la participación en ferias, conferencias, seminarios y reuniones, como así también la recepción de delegaciones», indicó el estudio. 

El trabajo recuerda que en 2014 China le otorgó a la Argentina la categoría de «socio estratégico integral, uno de los status más altos dentro de la diplomacia china, que destaca la complementariedad entre ambos países y se constituye en la base para las acciones de cooperación bilateral». 

Para ambas entidades, «el contexto actual parece favorable para una profundización del vínculo bilateral, tanto por la voluntad expresada por China como por la oportunidad que presenta la coyuntura». 

«La agroindustria puede constituirse en la plataforma para avanzar en el relacionamiento bilateral y consolidar el acceso al mercado e inversiones, aprovechando el contexto. Para lograr esto, Argentina debe presentarse como proveedor confiable de alimentos, otros productos y servicios biobasados y tecnología agrícola», agregan. Los expertos recomiendan una negociación también con China vía el Mercosur «como estrategia para superar las limitaciones propias de los esfuerzos nacionales que han prevalecido hasta ahora». 

China es un gran comprador de productos ligados al agro. «Sus compras de bienes agroindustriales han crecido a una tasa del 16% anual, alcanzando en 2018 más de 120 mil millones de dólares de importaciones, ubicándose como el 2º importador mundial», destaca el trabajo. 

Para China, la agricultura internamente también ocupa un rol relevante. Apunta a la autosuficiencia (del 95% en granos y total en trigo y arroz) pero enfrenta desafíos. 

«Su gran desafío es abastecer una demanda creciente con recursos limitados, ya que debe proveer alimentos a casi el 20% de la población mundial, contando sólo con un 7% del agua y un 10% de las tierras cultivables del mundo», remarca el informe.