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Así lo aseguró un informe de la FAUBA, pero advierte que hay altas probabilidades de ocurrencia de La Niña para mayo, junio y julio.

Aseguran que hay buenas condiciones de humedad para la siembra de trigo y cebada

Lluvias y temperaturas para el próximo trimestre.

A poco de comenzar la siembra de cultivos de invierno, las reservas hídricas de los suelos y los pronósticos meteorológicos están en la mira de los productores argentinos. Si bien las lluvias de las últimas semanas permitieron recargar los perfiles en la zona este del país, en el norte y centro norte la sequía se agrava. Y sumado a esto, La Niña amenaza con volver a escena.

Según el informe de la cátedra de Climatología y Fenología Agrícolas de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA), las precipitaciones de abril revirtieron las condiciones de de déficit hídrico en el norte del Litoral. “Los suelos se recargaron de agua hacia el este del área de agricultura de secano, algo auspicioso ante la inminente siembra de los cereales de invierno”, señalaron desde la institución, algo que, lamentablemente, no se extendió al centro del país. Asimismo, estimaron un 73% de probabilidades de ocurrencia de una tercera Niña consecutiva en mayo-junio-julio, lo cual sucedió solo dos veces en 60 años. “Los registros revelan que esas terceras Niñas —por lo menos en el mes de septiembre, cuando se aproxima el inicio de la campaña gruesa en nuestro país— no resultaron en anomalías importantes de las precipitaciones”, subrayaron.

Los contenidos del pronóstico trimestral que elaboran —en el ámbito del Servicio Meteorológico Nacional— distintos organismos oficiales, incluyendo la cátedra mencionada, indican que “para el trimestre mayo-junio-julio, la precipitación será inferior a la normal en el sudoeste de la Región Pampeana y normal o inferior en el norte y el centro de la Mesopotamia, en el este de Buenos Aires, en el centro y sur de Cuyo, y en la Patagonia, a excepción del extremo sur, donde presentaría precipitaciones superiores a lo normal”. Mientras que las temperaturas medias serían superiores a lo normal en la Patagonia, inferiores en el noroeste, y que estarían dentro de los valores normales en la Mesopotamia y en la Región Pampeana.

Según Liliana Spescha, docente de la cátedra, las lluvias de abril superaron los valores normales en el sudeste y el sudoeste de la Región Pampeana, al igual que en el extremo norte de la Mesopotamia, y fueron suficientes para revertir la sequía que se venía registrando en el norte del Litoral.

“Hubo buenas recargas en el perfil en gran parte del este del área agrícola de secano, lo que hace prever un buen inicio de la futura campaña fina 2022/2023. Sin embargo, no hay que perder de vista que el noroeste de la Región Pampeana continúa en situación de sequía”, advirtió la especialista, coautora del informe junto con las profesoras Adela Veliz y María Elena Fernández Long.

Actualmente, parte de la provincia de Córdoba presenta déficit de humedad en sus suelos. “Las precipitaciones no fueron suficientes para recargar el perfil, si bien hubo mejoras significativas, con el avance del otoño resulta más difícil que se registren lluvias abundantes sobre el oeste del país y las probabilidades de una mejora son bajas”, dijo Veliz.

El informe de la FAUBA señala que los rendimientos de la campaña girasolera 2021/2022 fueron menores a los esperados en el sur y en el sudoeste de la provincia de Buenos Aires, debido a la falta de humedad en el suelo y a las temperaturas elevadas de enero que provocaron un estrés termohídrico y fallas en la polinización. Respecto del maíz, estima una producción de 49 millones de toneladas, 3,5 millones de toneladas menos que la campaña anterior como consecuencia de la sequía. En tanto, advierte que las heladas tempranas registradas en los últimos días de marzo afectaron a los cuadros de soja de segunda que se encontraban en etapa de llenado de grano.